Llegó el Otoño

Otoño castillo

Cuando vemos los ocres tonos en el horizonte y las grises nubes revolotean sobre nuestras cabezas, llegó el otoño, comienza la siembra.

Las viñas secan sus verdes hojas, creando paisajes espectaculares, aún con resquicios de las pobres uvas olvidadas tras una vendimia dura y calurosa.

Son momentos de recogerse, de pensar en lo que hemos cosechado, un nuevo comienzo de la vida en el campo para volver a crear la vida únicamente con nuestras manos.

Las sombras de los difuntos anuncian un cambio, un anochecer temprano, un viento huracanado, las amenazas de lluvias y un invierno acechando.

Sigamos adelante, arando, creando, sembrando, podando, vendiendo, viajando, embotellando, descubando…tantos “andos” y sólo cuatro manos, imposible para algunos, impensable para varios, pero con cariño e ilusión… se convierte en el día a día de una famila de agricultores que trabajan con el corazón.

Ama tu tierra, devuelve el favor. Ella lo agradecerá.

 

Vendimia 2015. Una nueva experiencia.

rubenes majuelo

Rubén Ramos y Rubén Ramos Jr. en las viñas

Es cierto que llevamos algunos años en el negocio como para sorprendernos ahora, pero esta vendimia ha sido de lo mas especial. Hemos tenido un nuevo ayudante que, con los ojos como platos, disfrutaba de cada segundo que ha pasado con sus padres, familia y amigos en el  viñedo.

Quien nos iba a decir que con tan solo 19 meses podría alegrar el duro trabajo del vendimiador, que, aunque estamos encantados de nuestro oficio, tenemos que admitir que pasar días enteros agachado mirando al cielo y rezando a los santos celestiales para que las nubes que vemos sobre nuestras cabezas pasen de largo sin hacerse notar demasiado, no deja de ser durillo para cualquiera, sobretodo cuando has pasado la treintena.

Esto merece una reflexión: Es curioso, nos pasamos todo el año haciendo la danza de la lluvia y en los días de cosecha temblamos si el cielo se oscurece. Cuando tu economía depende de los elementos… es cuanto menos inquietante.

 

Rubén Ramos Jr. vendimiando

Rubén Ramos Jr. vendimiando

Seguimos con el tema principal. Ha sido una experiencia tan bella, poder enseñarle a nuestro hijo cómo crece la uva, cómo cogerla, a cargar los canastillos y subirlos al tractor, cómo mamá y el abuelo escogen la uva cuando llega mientras papá ayuda a descargarla, el primer mosto… Las comidas con los vendimiadores con un color totalmente diferente, ya que cuando tienes un comensal tan especial como lo es un niño, todo gira alrededor de él, las risas, las bromas… y todo cambia, para mejor.

Mientras tanto, los bisabuelos de 96 y 93 años supervisan la tarea y recuerdan cómo se hacía antes, sorprendidos de lo rápido que se vendimia ahora con los tractores modernos. La de historias que quedan en esas cabecitas ya añejas y lo que nos perdemos a veces por el condenado tiempo, el verdadero enemigo del hombre.

Bisabuelos

Bisabuelos

 

Y todo sigue, otra vendimia que hemos pasado, con un balance final muy positivo. Una uva excepcional, menos cantidad, eso sí, la sequía de este verano ha disminuido la los kilos de uva pero ha hecho auténticas maravillas en la calidad.

 

 

Aviso a navegantes, la cosecha de este año será para recordar.