Nos vemos Abuelo

ABUELONo sé cómo hacer esto, Abuelo, quiero escribir un “hasta pronto”, un “luego nos vemos”, pero no puedo. Sé que era tu hora, que a tus 96 años podías decir que habías vivido bien, que estabas en tu casa, con tu mujer y con una cabeza que muchos la quisiéramos a los 40. También sé que lo sabías, que lo esperabas y que no tenías miedo , valiente y fuerte hasta la tumba, qué gran hombre eres abuelo.

Pero aún así, no puedo. No quiero ir a San LLorente y no verte paseando por la era, quiero ir al bar y verte disfrutando de la partida con una sonrisa, aunque ya últimamente no jugases, pero veías cómo otros lo hacían y lo disfrutabas igualmente.

Quiero patalear, como un niño, como tú me conociste, y negarme a acatar las normas del destino, quiero decidir que no te vayas, llorar para que te quedes y luchar por ti, como tú luchaste por nosotros.

Quiero escuchar de tus labios la alegría que ponías cuando veías a mi hijo, tu bisnieto, cómo decías “Rubenciiiiin” con la mayor de las sonrisas. Y quiero ver cómo caminabais de la mano.

Ya le hemos explicado a Rubén, con solo 2 años, que su bisabuelito Mundo se ha ido al cielo de las estrellas y por las noches, cuando decimos el “Jesusito”, hablamos contigo y te contamos lo que hemos hecho durante el día.

Qué duro abuelo, qué difícil que ya no estés.

Y nos has dejado a la abuela triste, ya no le brillan los ojos como antes, pero es fuerte abuelo, no te preocupes que ya nos apañaremos.

Sabes que? No voy a hacerlo, no quiero despedirme, esta noche hablamos, cuando todo esté en silencio, cuando todo esté apagado… esta noche te contamos y te reímos y te añoramos.

Te queremos mucho abuelo Mundo.

Descansa ahora sobre las nubes, cuídanos mucho, que dentro de muchos, muchos años… nos vemos.

 

Vendimia 2015. Una nueva experiencia.

rubenes majuelo

Rubén Ramos y Rubén Ramos Jr. en las viñas

Es cierto que llevamos algunos años en el negocio como para sorprendernos ahora, pero esta vendimia ha sido de lo mas especial. Hemos tenido un nuevo ayudante que, con los ojos como platos, disfrutaba de cada segundo que ha pasado con sus padres, familia y amigos en el  viñedo.

Quien nos iba a decir que con tan solo 19 meses podría alegrar el duro trabajo del vendimiador, que, aunque estamos encantados de nuestro oficio, tenemos que admitir que pasar días enteros agachado mirando al cielo y rezando a los santos celestiales para que las nubes que vemos sobre nuestras cabezas pasen de largo sin hacerse notar demasiado, no deja de ser durillo para cualquiera, sobretodo cuando has pasado la treintena.

Esto merece una reflexión: Es curioso, nos pasamos todo el año haciendo la danza de la lluvia y en los días de cosecha temblamos si el cielo se oscurece. Cuando tu economía depende de los elementos… es cuanto menos inquietante.

 

Rubén Ramos Jr. vendimiando

Rubén Ramos Jr. vendimiando

Seguimos con el tema principal. Ha sido una experiencia tan bella, poder enseñarle a nuestro hijo cómo crece la uva, cómo cogerla, a cargar los canastillos y subirlos al tractor, cómo mamá y el abuelo escogen la uva cuando llega mientras papá ayuda a descargarla, el primer mosto… Las comidas con los vendimiadores con un color totalmente diferente, ya que cuando tienes un comensal tan especial como lo es un niño, todo gira alrededor de él, las risas, las bromas… y todo cambia, para mejor.

Mientras tanto, los bisabuelos de 96 y 93 años supervisan la tarea y recuerdan cómo se hacía antes, sorprendidos de lo rápido que se vendimia ahora con los tractores modernos. La de historias que quedan en esas cabecitas ya añejas y lo que nos perdemos a veces por el condenado tiempo, el verdadero enemigo del hombre.

Bisabuelos

Bisabuelos

 

Y todo sigue, otra vendimia que hemos pasado, con un balance final muy positivo. Una uva excepcional, menos cantidad, eso sí, la sequía de este verano ha disminuido la los kilos de uva pero ha hecho auténticas maravillas en la calidad.

 

 

Aviso a navegantes, la cosecha de este año será para recordar.