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Por fin llegó el frío…

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Después de muchos meses esperando, ha llegado. El frío del invierno ya está aquí.

Hemos pasado un par de años sin notar tu gélido saludo por las mañanas, rodeado de escarcha y hielo. Ya pensábamos que no volveríamos a verte.

Y aquí estás de nuevo, acompañado de tu escudero el viento, que nos sopla, nos susurra y hace girar de emoción al mundo. Por fin podemos sacar la chaqueta gorda y lucir las pieles, borreguitos y otros andrajos para el frío.

En las viñas, la poda nos mantiene ocupados, poco a poco, paso a paso, desnudamos las cepas  mientras duermen, dejándolas como dios las trajo al mundo, suave, con mimo, como merecen ser tratadas.

En bodega no hay tiempo para el descanso, la cosecha del 2016 ya es oficialmente vino, ahora es tiempo de descansar, de envolverla en roble para su envejecimiento, de acunarla para dormir muchos meses sin ser molestada.

El Crianza 2014 ha resurgido de sus cenizas, lo que hace 24 meses era jovialidad y energia, se ha tornado en calma, sabores, aromas y fuerza añeja. Ha despertado con más fuerza que nunca, un verdadero placer para los sentidos. Dos largos años de reposo han conseguido algo excepcional.

El Roble 2015 es más impaciente, más inquieto. Ha despertado de su letargo tras 9 meses con muchas ganas de disfrutar y hacer disfrutar. Fresco, joven, con un ápice de locura que engancha, busca enamorar a los enamorados y encantar a los más encantadores.

Una nueva época, nuevas añadas, nuevos recuerdos.

En la Familia Ramos, todo sigue su curso, los infantes crecen, los demás disfrutan, la felicidad de los pequeños momentos arrollan los contratiempos y la sonrisa anula la tristeza.

El duro trabajo nos fortalece día a día y seguimos luchando por mantenernos a flote, una ardua tarea, llena de sueños y nuevas ideas, llena de amigos y buenos caldos en un entorno privilegiado.

En invierno no hay tal abrigo como un buen vaso de buen vino.

Salud.

 

Vino en lata

Vino en lata ¿Moda o Futuro?

Sus detractores hablan del “sabor a lata”, de “pérdida de aromas”, aunque se ha demostrado en muchas catas de este tipo de vinos que no es así. Al igual que un refresco no te da sabor metálico, en este caso, el vino mantiene sus propiedades a la perfección, siempre tratándose de vinos jóvenes, frescos y con mucha fruta, ya que este envase no es apto para vinos más longevos con crianza en barrica.

Además, contamos con que una lata normal equivale a dos o tres copas de vino (según el tamaño de la lata), lo que para un público más joven puede ser interesante.

Eso sí, muy importante servir en cristal y nunca beber directamente de la lata, ya que, parece ser, pierde muchas de sus propiedades organolépticas.

Es obvio que nuestros vinos nunca podrían ir en lata, ya que nosotros únicamente elaboramos vinos con barrica, de larga crianza, destinados a ser embotellados en botellas de cristal, encorchados con corcho natural y etiquetados con nuestro inigualable castillo.

Pero.. “Nunca digas Nunca”, es otro formato, otra manera de hacerlo, ni mejor ni peor. Más llamativa y extravagante, ¿quién sabe qué nos deparará el futuro en este maravilloso mundo del vino?

Eso sí, nos quedamos con lo importante, que el consumo del vino siga creciendo, da igual donde queramos meterlo, en cristal, en lata, o en barril… que sigamos bebiendo vino, tendremos mejor salud y disfrutaremos de un producto hecho desde la tierra, con las manos de los verdaderos artesanos de la uva.

Salud!